lunes, 8 de marzo de 2010

3 x 07 - Pila y Cervinia

Todo empezó a las cinco de la mañana del sábado. Sí, a las cinco tuvimos que levantarnos porque el autobús salía hacia Italia a las seis y media de la mañana, y calculando el tiempo que tardaríamos en preparar todo, bajar, coger el taxi y llegar, pues más o menos esa era la hora.

Entre las seis y media y las siete menos cuarto sale el autobús de Francia. Por motivos de aduanas y tal, un autobús que salga de Francia no puede parar en Suiza si va a otro país, salvo que quieras pasar por un control aduanero. Puede pasar a través de Suiza en tránsito, pero no parar. Por tanto, no nos quedó más remedio que cruzar la frontera de buena mañana.

Tras cerca de cuatro horas de viaje llegamos a Pila. Cambio de zapatos, pillamos el forfait y para arriba. Por suerte hizo un día bastante bueno, aunque frío. Unos nada despreciables -10ºC


Vista de una de las pistas desde el telesilla (hacia adelante)


Vistas desde el telesilla

Vistas del telesilla (hacia atrás)
Un individuo

Hicimos alguna que otra pista azul y unas cuantas rojas. Me llena de orgullo y satisfacción afirmar que no me caí ni una vez ^^

Al terminar, de vuelta al autobús, que salió sobre las cinco y media de la tarde. Después de un par de horas de autobús, llegamos al hotel. Nos duchamos, bajamos al restaurante del hotel donde dan un aperitivo y, qué sorpresa, más autobús para ir al restaurante donde cenaríamos.

Y el restaurante se las trae...

Todos sabemos lo que viene siendo una comilona. Pues bien, el concepto español de comilona palidece y queda en algo para aficionados comparado con el concepto de comilona que tienen los italianos. Paso a enumerar el menú, con algunas fotos. Todos los platos eran para compartir, lógicamente, pero aún así.

1.- De primero, una especie de salchichón y tocino. Sí, tocino. A pelo. Bueno, tenía sus especias y estaba algo curado, pero ya está.

El salchichón bien. El tocino, malo no está, pero nadie en su sano juicio se infla a comer tocino puro y duro.

2.- De segundo, una especie de salchicha más parecida a la textura y sabor del queso de cerdo que a salchica. Más grasa pal body.

Como podemos ver, no apto para dietas

3.- De tercero, quesos. Uno azul y otro curado. El plato con menos calorías del día, con eso lo digo todo.

4.- De cuarto, como quizá no tenemos suficientemente obstruidas las arterias, bacon con queso fundido. Toma traca. ¿No queréis grasas saturadas? Toma dos.


Mmmm, infaaaaaaaaaaarto

5.- ¿Ya no? Pues no. De quinto, carne mechada con una salsa de crema y anchoas. La verdad que bueno estaba un rato. ¿Vegetales? ¿Verduras? ¿Eso qué es lo que es?

En este momento ya dábamos por sentado que la cosa había terminado. ¡Ahá! Pero no. Vienen, retiran los platos pero dejan los cubiertos. Ojos como platos. ¿Pero hay más?

¡Claro que hay más! Que os veo con hambre, ahora vienen los platos principales.
Haciendo honor a un tópico internetero: WTF!!

Ah, eso sí. Como igual teníamos regusto a colesterol en la boca, repartieron unos cubitos de azúcar, como los del café, pero como si fueran cerezas. Es decir, en aguardiente.

¡Zasca! Lágrimas por doquier. Graduación de la alta.

Había tres variedades: aguardiente con lima y no se que más, aguardiente con naranja y café, y aguardiente con anis.

Sigue el menú.

6.- Risotto. Bastante regulero, sabía a típica comida de comedor, como a Avecrem.

7.- Raviolis frescos. El relleno bastante bueno.

8.- Por último el plato fuerte. Cochinillo asado. Cuando el camarero le dijo a uno que venía lo del cuadro (una foto de seis o siete cochinillos asándose alrededor del fuego), la gente se creía que era coña. Y dos huevos duros.


Este era el único plato que contenía algo de origen vegetal: patatas fritas.

Cuando te dicen que la dieta italiana es mediterranea, parece que están de coña después de ver esto.

Ah, sí

9.- Postre. Un surtido de pastel, queso fresco y pudin.

Después de tan ligero manjar, nos retiramos a nuestros aposentos... después de otra media hora de autobús. Algo así como a la una y pico nos acostamos, arañando hasta el último minuto, que al día siguiente tocaba madrugar: siete de la mañana.

Después de dos horas de autobús (sí, más), llegamos a Cervinia, otro sitio diferente.

Esta vez el tiempo era terrible. Nublado - o lo que es lo mismo a esa altura, niebla - y frío. Un frío terrible. -25ºC.



Como veis en las fotos, blanco por arriba, por abajo. Por todos lados.

Por suerte se despejó un poco y pude ver una de las imágenes más impresionantes y bonitas que he visto en mi vida. Lo malo es que no es posible recoger todo el entorno en una foto, y menos con la luminosidad que había, que el pobre sensor se satura.




He tenido que retocar el contraste y brillo para que se vean los picos. Como digo, las fotos no hacen justicia a la inmensa mole blanca que se alzaba frente a nosotros emergiendo entre las nubes. Impresionante. Acojonante. Verdaderamente precioso.

De nuevo, se volvió a nublar y bajaron las temperaturas aún más. Hasta el punto que me dolía la punta de la nariz y las orejas, a la par que el moqueo de la nariz lo notaba medio congelado.

Así que hicimos parada técnica.


Unos bombardinos. El equivalente al carajillo, con dos tipos de alcohol, café y nata montada. Calor para el cuerpo que falta hacía.

Después de la "mirienda" bajamos por una pista roja hasta el final de la pista. Y a que no sabéis qué. Terminé de esquiar sin una sola caída.

Pero no el fin de semana... A 20 metros del autobús pisé una placa de hielo y me caí con todo el equipo. Literalmente. Injusta es la vida, no me caigo esquiando y en el último momento me caigo andando.

En fin, tres horas de autobús después, de vuelta en Ginebra.

Pero esta entrada trae una pequeña sorpresa: un vídeo que grabé sujetando la cámara con la mano derecha mientras esquiaba una zona sencillita. No se ve demasiado bien por la misma razón que las fotos: demasiada luz y se satura la cámara.
Por eso se esquía con gafas de sol...



3 comentarios:

Miguel Angel dijo...

y luego te pides sanguis vegetales tes ki ya!!!!!!!!!

Perico Romero dijo...

Nuestro querido amigo vive con pasión el tema de los horarios de autobuses, tiene que tenerlo todo muy atado porque después pasa lo que pasa. Porque aquello jamás volverá a ocurrir.

Ale, si uno está harto hay un método muy sofisticado que yo de vez en cuando uso y tal. Se llama parar.

Por cierto, ya en serio y sin darte la puntillica... pásame las fotos de los picos, a ver si les puedo sacar mejor partido.

Miguel Angel dijo...

uhmmmm INFARTO!!! xD