¿Los actuales inquilinos? Pensé.
Bueno, obviamente exagero, no era tan pequeña. Pero más que la habitual que uno tiene en su cuarto sí.
Adivinad cuál era el piso que íbamos a visitar. Exacto, el de los Umpa Lumpa.
Llamamos, y sorprendentemente nos abre una mujer de estatura media, de unos 30 años, Sudafricana - nos lo dijo después, no soy tan listo. No sé que dijo con una risa nerviosa acerca de unos vasos y nos invitó a pasar.
La casa por dentro me sorprendió gratamente. Muy acojedora, con madera por todos lados, bien decorada, hasta música de fondo. Realmente bonita. Eso sí, bastante pequeña.
En realidad uno de los dormitorios es bastante amplio, pero el salón es salón-cocina (separado sólo por una barra americana), y es de hecho más pequeño en conjunto que el salón que tenemos ahora. Hay un dormitorio en la planta baja - que es el amplio - y otro subiendo unas escaleras.
El de arriba tiene bastante superficie, pero es el ático de la casa, así que os podéis imaginar que uno no puede ponerse completamente de pie. Y todo lo que lo separa del salón es, precisamente, las escaleras.
Aún así, probablemente serían sólo unos 400 euros al mes para mí. Eso, aquí, es MUY barato. Estudios peores que esa casa, con baños compartidos, los hay por el doble.

El salón-cocina-comedor
Pro: Los dormitorios son lo suficientemente amplios como para poder meter uno o dos invitados en cada uno.
Contra: El salón es realmente pequeño. Olvídate de tener más de dos o tres invitados a la vez.
Pro: En el sofá del salón puede dormir un Umpa Lumpa.
Contra: No conozco ninguno.
Contra: El super más cercano está a 10 minutos andando por un sitio donde apenas hay cobertura de edificio (avenida muy amplia), con campos de fútbol en un lado.
Pro: ¿Qué somos? ¿Vagos?
Contra: No, pero verás que risa en invierno.
Total, la tía nos empieza a contar un poco quienes son los vecinos, y joder, la casa parece que se ha escapado de una película tipo Amelie. Ya tenéis una imagen del piso ¿no?. Se ajusta bastante a ese tipo de cosas. Bueno, pues un vecino es un friki que colecciona motos antiguas y no sé que más, y el otro es un fontanero jubilado que también tiene sus neuras, pero que es majo.
¿Véis? ¡Es la puñetera casa de Amelie!
Pero eso no es todo. Nada más llegar la mujer nos ofrece un té. Bueno, nada espectacular, un poquito de hospitalidad no hace daño. Empezamos a hablar, y al rato, cuando acabamos el té, nos ofrece una botella de vino tinto. Yo en principio no quería aceptar, pero el irlandés dijo que sí, ella insistió, y dije bueno, venga, vale.
¿Suficiente? Qué va. Después nos invitó a un par de copas de Amaretto, café, Stroh, y para rematar la faena, whiskey irlandés.
Mientras tanto, contándonos historias sobre sus exnovios, de su actual novio francés, cuando se fue cinco años a Taiwan, cuando estuvo en la India, que si no se qué de la granja de sus padres, que si Barcelona es una ciudad muy bonita. De vez en cuando metía frases en español. ¡Todo el mundo intenta hablar español, puñetas!
Pero no todo fue alcohol. También acabamos cenando allí unos tacos.
Total, que salimos de casa para hacer la visita sobre las ocho y algo, y llegamos de vuelta a las doce y media de la noche, algo achispadillos, obviamente. La tía es buena vendiendo la moto.
En fin. Me siento inclinado a coger esa casa. Tiene algunos contras, como que no es precisamente espaciosa, y que no es un sitio céntrico. Pero es muy acogedora, muy barata, y está amueblada, con lo que no hay que poner un duro en muebles ni nada.
A ver que opina el irlandés. Se le veía convencido anoche, al menos XD
Ah, sí. Son sólo seis meses porque es que esta se va a Alemania a echar el rato esos seis meses. Quizá ampliables si decide volverse a Sudáfrica.
Cosas veredes...
P.D ¿Algún comentario difamatorio contra los guionistas hoy? ¿Eh?
ULTIMA HORA: Hemos cogido el de los Umpa Lumpa. Ya si acaso buscaremos otro más grande, con más tiempo y tranquilidad.